María Dolores Hernández ha dedicado toda su vida a vender veladoras en la Antigua Guatemala. Para fortuna de ella el negocio le ha servido para sostenerse económicamente con su hija.
Doscientas familias de la aldea Tzanixnam tendrán que trasladarse a otro lugar debido a que las autoridades han declarado el sector inhabitable. Otras setecientas cincuenta esperan el turno para dejar su tierra de origen.